Por Tomás Andréu
Fotografías Secretaría de Cultura

Entrevista con Breny Hasel Cuenca Saravia, máxima autoridad de la nueva Secretaría Nacional de la Cultura.

SAN SALVADOR – La creación de la Secretaría Nacional de la Cultura ha generado muchas expectativas en los distintos sectores de la sociedad interesados en el tema artístico-cultural de El Salvador, a menos de un mes de su aparecimiento ha logrado fuertes opiniones, algunos ya tildan de fiasco el nacimiento de esta entidad.

 

Breny Hasel Cuenca Saravia, quien lidera la Secretaría Nacional de la Cultura, no transita por un valle de rosas, le esperan grandes retos por cumplir, dudas por disolver y comprobarle a sus detractores que su asignación está a la altura de las demandas y exigencias de cambios que la población quiere a nivel cultural.

 

Los pilares fundamentales que Breny Cuenca ofrece en su gestión son la unidad, diálogo continuo, trabajo hombro a hombro con todos aquellos que configuran la escena artístico-cultural de El Salvador y la elaboración de tres proyectos que son parte de sus apuestas: la creación del Instituto de Investigación para la Cultura y el Arte, kioscos culturales a nivel nacional y “niños cantores de El Salvador”, aspiración que involucra a la Ópera y la Orquesta Sinfónica de El Salvador.

 

Cuenca Saravia es académica, posee un doctorado en Pensamiento y Cultura latinoamericano, es magíster en ciencias políticas, fue la segunda al mando de la revista académico-cultural Tendencias, fue miembro del equipo de asesores del secretario de educación del gobierno del Distrito Federal de México. Obtuvo el Premio Ariel de la Academia Mexicana de Ciencias y Artes Cinematográficas, en la categoría documental  por el mediometraje “No nos moverán” 1973.

 

Al haber sido nombrada usted como máxima autoridad de la Secretaría Nacional de la Cultura, ¿qué quiere el presidente Mauricio Funes para la cultura y el arte de El Salvador a través de usted?

Definitivamente el presidente le otorga una importancia crucial a la cultura en el país. Él piensa que el cambio que se ha planteado a nivel político, económico y social, comprende también el cambio cultural y el cambio justamente es que avancemos hacia una sociedad con pensamiento no autoritario, más democrático, más solidario, más inclusivo y eso es lo que queremos hacer en el campo de la cultura.

 

Usted se inserta en esto que se ha denominado la era del cambio. Cuando  Mauricio Funes decidió llamarla para dirigir lo que ahora conocemos como Secretaría Nacional de la Cultura, ¿por qué se sintió capaz de impulsar cambios en la escena cultural del país?

Pues… me sentí capaz porque el campo cultural a mí se me hace desafiante y apasionante, es como una nueva concepción de la política, de la manera de hacer política, o sea, de concebir la creatividad como un eje del cambio del desarrollo humano y del concepto de emancipación humana. He tenido una formación orientada en esa área. He terminado un doctorado en Pensamiento Latinoamericano y en mis procesos de elaboración de tesis eso ha sido absolutamente importante y yo lo he vivido como una excelente oportunidad de ver y trabajar en la dirección de estos nuevos conceptos de cultura.    

 

¿Cómo podríamos traducir que la nueva Secretaría de la Cultura pase a ser una dependencia del gobierno? ¿Podríamos decir que se está preparando para este quinquenio el salto para el Ministerio de Cultura?

Eso está contemplado en el plan de gobierno, me imagino que ha sido pensado de esa manera. Lo que sí es que es una recolocación que permite un avance en el cambio de la cultura a un papel más relevante.

 

Preguntaba lo anterior porque si el FMLN no vuelve a ganar el poder en 2014 y llega otro partido, la Secretaría de la Cultura podría pasar a ser otra cosa, es decir, parece que no hay un proyecto cultural de nación, que independientemente el partido que llegue al poder, pueda ser renovado.

Muy interesante lo que planteas… Eh… Sí, creo que hay que abarcar una organización institucional que permita, independiente de los cambios de partidos en el gobierno que logre consolidar una política más de Estado sobre la cultura, o sea, una política que tenga características de largo plazo que esté configurado por las mejores tradiciones culturales que hay en el campo internacional.

 

Federico Hernández Aguilar entrevistado por ContraPunto decía que se sentía muy orgulloso del Diálogo Nacional por la Cultura y decía que eso “eran líneas gruesas para la cultura de los próximos años”, ¿ha podido leerlo y qué retomaría de ese trabajo?

Lo he leído con bastante detenimiento y no creo que sea formulación de políticas [culturales] y en eso discreparía. Creo que es un diagnóstico importante con datos que deben ser tomados en cuenta, pero del diagnóstico a la formulación de políticas hay una gran diferencia. Hay indicaciones, sugerencias de políticas. Estoy trabajando en una sistematización de todo eso, porque creo que se pueden recoger ideas valiosas. Yo soy académica, investigo y creo que los diagnósticos son en el tiempo más concentrados, sobre todo cuando uno tiene recursos entre las estadísticas, los grupos focales, etc., pero no podemos quedarnos en el diagnóstico.

 

Se ha criticado que los académicos reflexionan sobre la identidad, la cultura y el arte desde el escritorio, pero que no pueden entender y articular el sentir popular…

Claro, pero a nivel de mi trabajo y de la responsabilidad que tengo, sé que la cultura no son las Bellas Artes, que los problemas no se pueden resolver en el escritorio, que hay necesidad de una interacción profunda entre los artistas y los espacios culturales para que se den procesos de apropiación en las comunidades, en las localidades, en nuestra gente de las herramientas y el conocimiento necesario para poderse expresar en el campo de la creación cultural, porque de eso se trata: si vamos a tener un cambio cultural, significa que la gente va a tener la oportunidad de expresarse, de vivir procesos creativos en los distintos ámbitos: música, artesanía, literatura, teatro. Eso implica trabajo en todo el territorio. Mi plan era visitar aceleradamente las Casas de la Cultura, pero los problemas que he encontrado han sido bastante complicados…

 

¿Qué problemas?

En la cuestión de patrimonio hemos tenido robo de piezas arqueológicas en Armenia, visité el lugar, hablamos con la población, tapamos los lugares, me comuniqué con el alcalde, me comuniqué con la PNC [Policía Nacional Civil]. Luego una incursión a Joya de Cerén, lo que implicó gestiones con la Interpol, con el departamento jurídico nuestro, la muerte del compañero director de la Casa de la Cultura de San Isidro, o sea, todo esto en 17 días… Mi plan inicial era visitar tres Casas de la Cultura diariamente, precisamente por la importancia que le damos a este vínculo entre la cuestión del arte, los artistas y las comunidades 

 

Ha habido fuertes discrepancias a favor y en contra sobre su nombramiento en la comunidad de artistas, académicos y gestores culturales, esto evidencia fracturas en el colectivo, ¿cuál es su mensaje para ellos?

Lo más importantes es descubrir los objetivos en interés de los proyectos, si logramos identificar esos terrenos comunes, podremos caminar en esa dirección [de los acuerdos mutuos] y pasan a segundo plano las discusiones que no son de fondo sino que son disputas de otra naturaleza que son las que tendrían que quedar a un lado. Creo que [estas disputas] no son solo a nivel del nombramiento de la Secretaría, también es algo que tiene que ver con las disputas que hay en las misma comunidad [de artistas], hay diferencias, pero yo creo que son absolutamente manejables, siempre y cuando se pongan los objetivos y las líneas de desarrollo estratégicos por adelante de los problemas de orden personal. Mi contribución es llamar a un entendimiento y trabajar duro con todos,  con toda la intensidad, con toda la honestidad para que se vaya fortaleciendo las distintas agrupaciones, porque nosotros fragmentados vamos a hacer muy poco y la gente espera mucho, tanto desde la Secretaría como de los artistas en la relación con la gente. Internacionalmente es muy importante, es importante la interacción que tengamos con los salvadoreños en el exterior. Los conflictos existen y son motores de cambio, pero el problema es cómo estos problemas se administran  y se ponen en la buena dirección de energía positiva.

 

¿Qué papel tendrá la Secretaría de Cultura con la Dirección de Publicaciones e Impresos (DPI)?

Estoy trabajando muchísimo, no solo con los informes que se han presentado, sino con el repensamiento de cómo debe de ser la organización e innovación…

 

¿Ya tiene nombres para que dirijan la Dirección de Publicaciones e Impresos?

No. Esa es una de las direcciones que ha quedado con el antiguo director, Ricardo Bracamonte.

 

¿Qué vínculo tendría la Secretaría con Canal 10, que es un recurso importante para la cultura, el arte y la educación?

Ha pasado a la Secretaría de Comunicaciones, todavía no tengo una reunión con David Rivas para ver cómo estudiamos esto porque es un espacio fundamental, tenemos que dejar pasar unos días más para tener más claro el planteamiento de cómo articularnos con Canal 10.

 

¿En qué se está centrando Breny Cuenca en este momento?, porque me da la impresión que no tienen trazado el horizonte hacia dónde quieren llegar, tanto las autoridades del gobierno como usted que depende de ellos

[Silencio] Mira, es que… [Toma sus documentos] Te digo en orden lo que tengo anotado: primacía de la creación de la producción de arte en todas sus disciplinas y de la producción de arte popular y urbano. Segundo, promoción de las praxis transformadoras en las dimensiones medio ambientales, de género, de la no violencia, de la justicia social, democracia y participación, solidaridad y hermanamiento con todos los salvadoreños en el exterior. Tercero, una contribución para el cambio cultural que supere el pensamiento y el mundo simbólico del autoritarismo histórico, que se reproduce y persiste a pesar de los cambios políticos e institucionales, esto es una contribución a ese cambio cultural. Cuarto, la construcción de una conciencia de identidad como un proceso histórico, que es de lentas acumulaciones y de cambios acelerados y rupturas, es decir, no ver la identidad como algo esencialista. 

 

¿Cuáles son sus proyectos, sus apuestas para el próximo quinquenio ?

Tenemos proyectos importantes para impulsar. Tenemos la creación del Instituto de Investigación para la Cultura y el Arte, donde pretendemos reunir a investigadores de las distintas disciplinas, es decir, que sea interdisciplinario, multidisciplinario con un poderoso seminario de metodología, epistemología para fortalecer aspectos teóricos y metodológicos de todos los investigadores con profesores invitados que vendrían a dar conferencias. Ya iniciamos los contactos para las gestiones y cuando tengamos las condiciones económicas básicas para hacerlo, inmediatamente se echará a andar.

 

Un segundo proyecto es la creación de kioscos culturales, donde se puedan vender periódicos, libros, lápices y cuadernos para los niños, es decir, que sirva de iniciativa a la producción de revistas a nivel nacional.

 

El siguiente proyecto es el de los niños cantores de El Salvador, aprovechando la red de las Casas de la Cultura y aprovechando nuestra relación con el maestro Joseph Karl Doetsch de la ópera de El Salvador y de los músicos de la sinfónica.

 

¿Cómo abordará temas de interés nacional, educativo e identitario como [la insurrección de] 1932, la memoria histórica y las entidades indígenas?, temas que han sido marginados.

(…) A mí me gustaría tratar de acercarme a las directrices más avanzadas sobre esto. El convenio 169 de la OIT, instrumento jurídico internacional más completo en materia de protección a los pueblos indígenas y tribales: el respeto de las culturas, de las formas de vida e instituciones tradicionales de los pueblos indígenas y la consulta y participación efectiva de estos pueblos en las decisiones que les afecte. Yo trataría de apegarme, de abogar porque nosotros estemos lo más cercano posible a estas perspectivas de avance internacional.      

 

Pilares de la plástica nacional como Carlos Cañas y César Menéndez han declarado que los artistas salvadoreños aquí se mueren de hambre, acaban enfermos y en el olvido. Recientemente se ha sabido que está enfermo el poeta Ricardo Castrorrivas, ¿podría la Secretaría ayudar a cambiar esos tristes destinos?

[Toma papel y lápiz y apunta el nombre de Ricardo Castrorrivas] No solo pienso que tenemos que ayudar, sino que pienso que es nuestra absoluta obligación hacerlo. Nuestras directrices y pensamiento es que los creadores y artistas tienen que tener más apoyo. Acabo de ir a ver a Rafael Menjívar Ochoa que está muy enfermo también. Me conmueve lo que me decís de Ricardo Castrorrivas. Yo he pedido una reunión con el director del Seguro Social para plantearles los casos inmediatos y los problemas de fondo, porque no es posible que nuestros artistas no tengan ninguna prestación de seguridad social y no solo eso, tenemos que apoyarlos en la construcción de sus obras, hay pintores que no terminan sus obras porque no tienen tela, pintura. Vamos a trabajar muy cercanos con las comunidades, con cada una de las disciplinas artísticas y vamos a estar muy alertas y cercanos a las necesidades que nos vayan planteando.

 

Se ha sabido que ha existido dinero [partida secreta] para llevar “regalitos diplomáticos” a otros mandatarios, pero no existe un fondo para apoyar a los artistas emergentes, ¿qué opina sobre eso?

Qué hay que apoyar a los artistas emergentes y no solo a ellos, sino a los artistas con trayectoria, con obra avanzada, para que sigan construyendo su obra, para que sigan pintando, escribiendo, porque [eso] es su vida y es la vida de nuestro país en el sentido de su vitalidad.

 

¿Ha tenido comunicación con la Mesa de Desarrollo Cultural?

He estudiado bastante sus documentos igual que los otros. Me parece que son de las iniciativas que mejor tienen configuradas sus propuestas políticas y son 12 políticas si no me equivoco, que me ayudan muchísimo porque son insumos ya procesados. Veo que hubo mucho detenimiento, mucho esfuerzo y es una contribución a los demás insumos que señalaba y también tengo relación con [titubea]

 

¿Y ha tenido relación con el Foro de Intelectuales Salvadoreños?

También, hay cosas valiosas ahí, lo que pasa es que están formuladas co

 

Reflexión de Breny Cuenca, Secretaría Nacional de la Cultura

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mo líneas generales pero podrían traducirse como proyectos que podrían pasar a la fase de ejecución…

 

Le hacía estas consultas porque tengo entendido que miembros de la Mesa de Desarrollo Cultural pasarían a trabajar a la Secretaría de Cultura…

Probablemente…

 

¿Usted cree que eso no azuzaría el fuego de la discordia entre ellos, porque hay sectores que acompañan a ambos…?

No… Lo importante es que la persona que ha estado trabajando, que es para mí un principio bien importante, [es] si estás trabajando en un movimiento sindical, comunitario, de la sociedad civil, tiene su liderazgo ahí y pasa a ocupar un cargo público, en ese momento obviamente tienes que tomar una separación, porque la vitalidad de lo que quiere la sociedad civil es su independencia y es una cosa fundamental, pero justamente porque ha habido un cambio de gobierno y porque es un gobierno donde están el FMLN, un conjunto de fuerzas democráticas, pues es obvio que la gente que estuvo en los partidos de oposición tengan que desempeñarse en el ejercicio público, es lo lógico. Los movimientos y la vitalidad social siguen y tiene que haber un entendimiento de eso.